Eliminación de tatuajes, ¿qué hay de mito y qué de verdad?

Al igual que otros muchos avances en tecnología, cuidado y salud la eliminación de tatuajes gracias al láser está envuelta  en creencias que no son del todo ciertas, que llamaremos mitos y otras que sí lo son.

 

Si estás pensando en recurrir a este tipo  de procedimiento para eliminar  de tu piel un tatuaje que ya no te gusta desde nuestro centro de eliminación de tatuajes en Arguelles hemos querido hacerte una lista de los mitos y verdades más comunes de este mundillo.

 

  1. No podremos eliminar un tatuaje por completo: MITO

 

Gracias a las nuevas modalidades de láser podremos eliminar por completo nuestro tatuaje , hay láseres especializados en hacer desaparecer de nuestro cuerpo la tinta por completo como por ejemplo el láser Q-Switch ND Yag.

 

Lo que hacemos  mediante la eliminación de tatuajes con láser es generar puntos de alta energía que consiguen fragmentar los pigmentos del tatuaje y eliminarlos a través del torrente sanguíneo.

 

Lo que sí que es cierto es  que, dependiendo del tamaño, la cantidad de tinta y la zona en  la que se encuentre el tatuaje este tardará más sesiones en eliminarse o no.

 

  1. Los colores son más difíciles de eliminar que los negros : VERDAD

 

Es cierto que si hablamos de tatuajes que tienen color el proceso va a ser más complicado, necesitaremos más sesiones que con otros  tatuajes que solamente lleven pigmentos negros.

 

El número de estas sesiones dependerá además del color del que esté hecho nuestro tatuaje (porque entre los diferentes colores también hay diferencias) de la piel de cada paciente. Al igual que pasa con la depilación láser, nuestro fototipo influirá.

 

  1. Borrar un tatuaje es insoportablemente doloroso: MITO

 

Más que llamarlo mito podremos denominarlo verdad a medias. Lo cierto es que la tecnología en aparatos para la eliminación de tatuajes ha mejorado mucho desde que se empezó a utilizar hace tan sólo un par de años.

 

 

Cada día que pasa este tipo de sesiones se vuelven más indoloras, entonces… ¿Dónde se encuentra la verdad? Debemos tener en cuenta que igual que con la depilación o el dentista cada persona tiene un umbral de dolor diferente.

 

Así, lo que para nosotros puede ser un leve cosquilleo para otras personas será un dolor insoportable. A esto deberemos sumarle la zona en la que se encuentre nuestro tatuaje, ya que no duele igual en el brazo, en el muslo o en el empeine del pie.

 

En este  caso y desde  nuestra propia experiencia te  podemos decir que aquellas personas que se han sometido a la eliminación de tatuajes en Argüelles se han sorprendido, y en el caso en el que el dolor sea  molesto tenemos pomadas anestésicas que aliviarán este.

 

  1. Se trata de un tratamiento largo: VERDAD

 

Por lo general para eliminar un tatuaje por completo necesitaremos varias sesiones, quién te diga  que se elimina  en un par miente. Sumemosle además que entre sesión y sesión deberemos esperar un periodo de unas 6-8 semanas para que nuestra piel se recupere.

 

Por lo tanto para poder deshacernos de un tatuaje seguramente tardemos más de un año, pero merece la pena esperar viendo los resultados que obtenemos.

 

  1. Me dejará marcas o cicatrices en la piel: MITO

 

Si hemos seguido bien las indicaciones de los profesionales que nos han hecho el borrado y esperado el tiempo prudencial  entre sesión y sesión nuestra piel quedará perfecta libre de marcas o cicatrices.

 

Lo que podemos notar es una hiperpigmentación o una hipopigmentación tras  estas pero suele desaparecer gradualmente  en un año.

 

  1. No podré eliminar los tatuajes recientes: VERDAD

 

Si te acabas de hacer un tatuaje y te has arrepentido sentimos decirte que tendrás que esperar al menos seis  meses para borrártelo ya que es necesario que el tatuaje esté completamente cicatrizado.

 

  1. No me podré tatuar nada en esa zona: MITO

 

No habrá ningún tipo de inconveniente en volver a tatuar la zona, de hecho mucha gente que se  quiere hacer cover-ups lo primero que hace es darse un par de sesiones para aclarar el tatuaje y después tatuarse encima.